La Comunidad ha adoptado a San pablo como patrono sobre todo por su sobresaliente característica de misionero: es intrépido, fuerte, no se deja desanimar, insiste, lucha alcanza y muere. Es, en definitiva, nuestro modelo de misionero perfecto, capaz de superar lo que sea para extender el Reino de los Cielos. La celebración de la fiesta de su conversión nos recuerda que a su ejemplo hemos de revestirnos de Cristo dejando todo atrás en pos de un ideal completamente superior. Por ello no existe -nos parece- momento más adecuado para realizar la ceremonia de la imposición de la sotana en la misma fecha.
En esta ocasión le toco la gracia a Jorge Silguero, seminarista del 2do año de nuestra Comunidad. La Santa Misa la celebró el Rvdo. P. Ricardo Clarey, IVE, Superior Provincial para Chile y la Argentina de los misioneros del Instituto del Verbo Encarnado, quien estando de visita a nuestra Diócesis pudo compartir con nosotros este momento tan lleno de alegría.
Mucha gente estuvo presente: miembros de la Comunidad, amigos de la Iglesia y parientes del seminarista Jorge le acompañaron en este pasó más que hace dentro de la vida misionera.
La sotana es siempre motivo de controversia en los ambientes eclesiástico. Nosotos no queremos discutir su conveniencia pues somos testigos de su eficacia como signo y de su efectividad en educarnos en olvidarnos de nosotros mismos para mirar solo a Cristo.
Les agradecemos a todos nuestros amigos y benefactores que nos acompañaron.
Que Dios les bendiga.


